sábado, 20 de junio de 2009

EL HONOR EN EL MUNDO CORPORATIVO

Hay muy pocos ejecutivos valiosos en el mundo laboral hoy en día. Por eso son muy difíciles de encontrar y tienen cachés tan altos. La pregunta es ¿qué tienen de especial estos ejecutivos? Desde mi punto de vista, además de ser personas preparadas intelectual y profesionalmente, con una visión global y que consideran el entorno en el que interactúan a la hora de tomar decisiones, poseen una serie de rasgos que hoy en día resultan imprescindibles: el honor, la integridad, la lealtad y el coraje, entre otros. Me gustaría centrarme en el honor.
El honor en el mundo de los negocios
¿Qué es el honor en el mundo corporativo? ¿Se mide en los departamentos de Recursos Humanos? ¿Es valorado? ¿Le importa verdaderamente a las compañías? Os invito a que reflexionéis las respuestas en cada uno de vuestros casos.

Actualmente, el honor se considera un concepto pasado de moda, más propio de nuestros abuelos que del mundo en que vivimos. Y no es así. En el ámbito personal el honor es un VALOR y el mundo de los negocios no deja de ser un reflejo de la vida cotidiana. Desgraciadamente, hoy en día en muy pocas compañías valoran este concepto porque piensan que el honor no aparece con tanta frecuencia en el terreno profesional, pero voy a demostrar que eso no es cierto:

  • ¿Actúa con honorabilidad un ejecutivo que ignora los compromisos adquiridos con el cliente?
  • ¿O que no respeta las reglas del juego o las adapta según sus necesidades?
  • ¿O que habla mal de sus compañeros y de la empresa que le paga?
  • ¿O que utiliza la información de manera sesgada con la búsqueda del beneficio personal?
  • ¿O que abusa del poder que le transfiere su empresa y descarga su ira con su equipo?
Efectivamente, el honor es algo muy difícil de medir, pero identifica y define la manera de ser de una persona y de un profesional. Se basa en la realización de las acciones correctas y debe ser parte de cada una de las acciones y decisiones que enfrentan cada día. El honor genera confianza y en el mundo empresarial la falta de confianza tiene unos costes altísimos. Muchos acuerdos empresariales no llegan a buen término porque las partes no confían por completo entre sí. Por tanto, un directivo no debería tener miedo a ser el primero en confiar en el otro y considerar que el acto de dar la mano nunca debería minimizarse...

Además, el directivo debe buscar el respeto de quienes trabajan a su lado y para ello debe ser consciente de que este sentimiento se gana o se pierde todos los días. Es por eso por lo que debe comprometerse a trabajar según unas normas de comportamiento basadas en el honor: tratar de hacer lo correcto, cumplir las promesas aunque sean complejas y difíciles, perseverar a pesar de los obstáculos que surjan durante el camino y sacrificar lo propio cuando las necesidades ajenas sean más urgentes o importantes.
Por último, es bueno recordar aquel dicho que dice que "el tiempo pone a cada uno en su sitio" y aquellos que no actúan con honor, antes o después acaban siendo descubiertos. No es necesario que la persona honorable haga algo excepcional para destacar, es su propia esencia la que le convierte en el líder que todo equipo necesita. Y quien no actúa de forma honorable, acabará siendo destronado fruto de sus propios actos.

"De aquellos que tienen sentido del honor, son más los que se salvan que los que sos asesinados. Pero de quienes huyen no proviene ni la gloria ni la ayuda." (Homero, La Ilíada)

lunes, 15 de junio de 2009

NEGOCIA TAMBIÉN EL FUTURO

Las negociaciones con clientes suelen ser complejas y solamente son posibles cuando ambas partes están dispuestas a abandonar sus posturas iniciales. Negociar significa movernos de nuestra posición preferida hasta llegar a un punto de acuerdo aceptable para ambas partes. Gráficamente se podría representar de la siguiente forma:



Durante una disputa, el fin último de cada negociador es alcanzar un acuerdo que satisfaga sus intereses. Cuando hablamos de intereses, tendremos que distinguir entre:

1. Intereses esenciales, que son todos aquellos términos que se tratan y se acuerdan durante la negociación, y que se acaban plasmando en un acuerdo. Hacen referencia a la relación existente (tiempo presente).

2. Intereses en su relación con la otra parte. Están relacionados con la capacidad de dejar la puerta abierta a una relación y/o negociación futura.

Teniendo en cuenta los dos tipos de intereses arriba mencionados, lo más importante es tratar un problema esencial y mantener una buena relación de trabajo, en base a una comunicación clara, emociones apropiadas y una perspectiva resuelta y con miras al futuro. Además, se deben tratar los problemas de forma directa y no intentar resolverlos mediante concesiones importantes: si para cerrar un acuerdo una de las partes ha tenido que ceder mucho, la base de partida para la negociación futura estará muy debilitada, por lo que es muy probable que impida alcanzar un nuevo trato en el futuro. Por ello, es indispensable cerrar la negociación en un punto en el que ninguna de las partes se sienta "derrotada".

Hoy en día la fidelización de los clientes tiene mucho que ver con los intereses relacionales, ya que para atravesar esta crisis, lo más inteligente es tener en la cabeza que proveedor y cliente comparten un objetivo común: la supervivencia. Por ello, en muchas ocasiones es más importante la relación existente que el resultado de cualquier negociación. Ambas partes tendrán que ceder en aras de reforzar la relación futura.

sábado, 30 de mayo de 2009

DIRIGIR NO ES CONTROLAR

Muchos directivos creen que controlar es lo mismo que dirigir. Nada está más lejos de la realidad, ya que el control limita las capacidades de las personas, limita la libertad de acción, la autoestima y por lo tanto, hace que no se optimice el potencial que tiene cada uno de los miembros del equipo. Así, los ejecutivos que enfatizan el control, lo que vienen a hacer es frenar el crecimiento de las unidades que tienen a su cargo.



El gran desafío al que se tienen que enfrentar es a renunciar al control, pero mantener la dirección. ¿Y qué significa dirección? La respuesta es bien sencilla: asegurarse de que todos los miembros del equipo se mueven en la dirección correcta optimizando sus aptitudes más relevantes. Los directivos más eficaces son aquellos que marcan una estrategia bien definida y faculta a su equipo a que la lleven a cabo.

Cuando hablo de facultar al equipo hablo de:
  • Elegir a los miembros adecuados. Deber ser personas con una ACTITUD claramente positiva y con alguna aptitud que sea compatible con el bien común.
  • Asegurarse de que todos comprenden cuál es su misión y qué papel tienen que desempeñar. Lo mismo que en el juego del ajedrez, donde cada ficha tiene una funcionalidad concreta, pero todas comparten un objetivo común.
  • Desarrollar las capacidades individuales. No todos los miembros del equipo tienen que tener las mismas características ni las mismas funciones. Cada uno de ellos aportará su característica personal de tal manera que la suma de las aptitudes personales tenga mayor valor añadido en el grupo.
  • Motivar el máximo rendimiento. Se trata de "hacer hacer" y ayudar en la medida de lo posible a la consecución de los objetivos marcados, bajando al terreno de juego y comprendiendo la situación que vive cada miembro del equipo en un entorno concreto.
  • Recompensar los logros. La recompensa no tiene por qué ser solamente económica, también puede ser de otra índole: reconocimiento público, valoración adecuada de su trabajo, etc.

En definitiva, de lo que se trata es que cada directivo sea consciente de que todas las actividades del equipo conforman un ciclo de mejora continuada en el que las acciones cada vez necesitarán menos supervisión. De esta manera podrá dirigir grupos cada vez más grandes y más eficaces.

Una pista para saber si se está controlando o se está dirigiendo es contestar a esta pregunta: si yo no estuviera, ¿mi equipo sería igual de efectivo? Si la respuesta es NO, algo está fallando...

lunes, 4 de mayo de 2009

SOMOS LO QUE HACEMOS


Ayer leí en el ABC la entrevista que hicieron a mi hermano Iñaki y me encantó el enfoque, tanto humano como profesional, que le dieron. Y la verdad es que no podemos ser diferentes en el trabajo y en la vida real, ya que la personalidad está ahí, y se ha ido forjando naturalmente a lo largo de los años.

Somos lo que hacemos, y todo aquello que sembramos lo recolectaremos en un futuro. Tanto en el ámbito personal como profesional hay que tener unos valores, un comportamiento y una forma de actuar que nos pueden acercar al triunfo. Éstos son:

- Actúa con honor, ya que el honor no se negocia, es un requisito omnipresente.
- Actúa con coraje y con espíritu luchador. Cuando sepas qué se necesita hacer, ve a por ello y hazlo.
- Actúa con integridad, haz lo que consideres correcto sin temor al resultado.
- Sé leal, ya que sin lealtad no hay confianza.
- Sé compasivo: para ser un buen líder tienes que preocuparte de los demás.
- Aprecia las artes, ya que el arte es el camino que lleva a la comprensión y a la valoración de la vida.
- Sé honesto, ya que sin honestidad no hay credibilidad.
- Sé amable, ya que la ambilidad demuestra respeto y ayuda a que nos entendamos con los demás mucho más fácilmente.
- Actúa siempre bajo control, ya que para dirigir a los demás deber dirigirte primero a tí mismo.

¡El verdadero desafío es poner todo esto en práctica! Cada elemento que sumas a tu vida facilita la incorporación de los elementos restantes, y forjarás una manera de ser que convierte al coraje en valentía, a la inteligencia en sabiduría y a la satisfacción en felicidad.

Las acciones correctas surgen naturalmente de la forma correcta de ser...

domingo, 5 de abril de 2009

MIEDO AL DESPIDO

Para la mayoría de los ejecutivos, la pérdida del trabajo es el más aterrador de todos los eventos que puedan producirse. Pero dicen los expertos, que para llegar a ser "gurú" tienes que haber experimentado la pérdida de tu trabajo al menos una vez en tu vida profesional. Esa vivencia te hace madurar y ver las cosas desde otra perspectiva. Aquí no voy a hablar del después sino del antes, es decir, del miedo que tienen muchos ejecutivos a ser despedidos, sobre todo hoy en día.


Todo ejecutivo debe aceptar diariamente la posible pérdida de su trabajo, y debe hacerlo con valentía y con honestidad, tomando decisiones sin comportarse cobardemente por miedo a ser despedido. Para hacer mejor su trabajo y afrontar los desafíos que se plantean en su carrera no puede tener miedo; el miedo bloquea el razonamiento, provoca respuestas emocionalmente desmedidas, anula la claridad del pensamiento, limita la creatividad e inhibe el liderazgo. Restringe a los buenos ejecutivos...


¿Cómo podemos librarnos de ese miedo?

Lo primero que debemos hacer para librarnos del miedo, es asumir que estrés y miedo son dos nombres que definen el mismo sentimiento: la mayor parte del estrés se relaciona con el desempeño en el trabajo, lo que implica que lo que subyace es ese miedo a perderlo. Después, cambiar la relación que tenemos con aquellas cosas y eventos que causan nuestro miedo y hacer lo correcto más allá del miedo que se sienta.

Necesitamos actuar en base a una forma de pensar y hacerlo de manera correcta. El coraje se mide de acuerdo con el curso de la acción que uno toma ante la adversidad, y el secreto está en ACTUAR correctamente en base a un código ético y profesional. El miedo desaparece cuando estamos seguros de los apropiado de nuestras acciones.

Para tomar una decisión de negocios es necesario disponer de una tranquilidad mental que nos permita separar la decisión de sus consecuencias: algunas decisiones erradas resultan bien, y algunas acertadas resultan mal, ya que realmente no tenemos control sobre muchos factores decisivos. Es más, la vida es tan complicada que tener miedo de un resultado en particular es ignorar las inimaginables cadenas de eventos posibles en donde los errores dan paso a los éxitos, y los éxitos dan paso a los errores. Así que, sencillamente, HAZLO LO MEJOR QUE PUEDAS DE ACUERDO A TUS CREENCIAS Y ACEPTA LAS CONSECUENCIAS. Pase lo que pase, estará bien.

sábado, 28 de febrero de 2009

SÉ PERSISTENTE Y APRENDE DE TUS VIVENCIAS

El otro día iba en el Metro a recoger la moto que había dejado para la revisión, y no pude desviar la atención de una conversación que estaban manteniendo un padre y su hijo delante mío, en la que el padre le decía que "nunca te quejes del ambiente ó de quienes te rodean, hay quienes en tu mismo ambiente supieron vencer. Las circunstancias son buenas o malas según la voluntad o la fortaleza de tu corazón". ¡Menuda lección!, pensé... Y menudo valor para decírselo.

Pensé en ese momento que en esta situación de crisis también hay oportunidades, al igual que las hubo durante el famoso "boom" de Internet de principios de siglo, donde surgieron muchos imperios que hoy en día siguen en pie. Repasé una serie de nombres que triunfaron en aquel momento y me vino a la mente este discurso que hizo Steve Jobs, presidente y fundador de Apple en la Universidad de Stanford en el año 2005, en el que comenta tres experiencias vitales que transformaron su vida y que supone toda una lección sobre la fe, el coraje, la tenacidad, seguir adelante a pesar de los obstáculos y aprender de los fracasos.


No hay que rendirse ante el fracaso, aseguran los expertos, y quien mejor lo sabe es Steve Jobs, que jamás se rindió, ni siquiera cuando fue despedido de la empresa que él mismo había fundado. Se trata de un ejemplo a seguir, y más en estos días tan difíciles que estamos viviendo.
No te quejes de tu pobreza, de tu soledad o de tu suerte, enfréntate con valor y acepta que de una u otra manera son el resultado de tus actos, y la prueba que has de ganar. Recuerda que cualquier momento es bueno para comenzar, y que ninguno es tan terrible para claudicar.

sábado, 7 de febrero de 2009

¡ACTÚA!


Leí el otro día un artículo que incidía en la gran cantidad de reuniones que se organizan en las empresas con motivo de la crisis, que en ocasiones triplican en número a las que se llevaban a cabo anteriormente.


Creo profundamente en que es bueno pararse un rato a reflexionar qué camino debemos seguir y qué estrategia es la más adecuada para este momento. Pero no es bueno perder tanto tiempo en reuniones que en muchos casos carecen de contenido, sino que hay que invertirlo en acciones encaminadas a lograr las metas establecidas.


¡Actúa! No pierdas el tiempo en pensar lo desgraciado que eres porque las ventas ahora son mucho más difíciles, porque todos los clientes se han puesto de acuerdo para ponerte las cosas más complicadas o lo complejo que resulta mantener la motivación. Actúa, porque mientras te estás lamentando hay otros competidores que están cerrando acuerdos con sus clientes, que no se desaniman ante la adversidad y que creen firmemente que cada día que pasa harán mejor las cosas, que estarán continuamente haciendo, y que cuando no se sientan capaces de seguir adelante recordarán que para tener éxito es necesario actuar...


Dijo una vez Picasso que la inspiración le venía pocas veces y por eso intentaba que, cuando ésta llegara, le pillara trabajando. Si no haces, si no trabajas duro, si no actúas o te mueves, seguro que fracasarás y el éxito te será esquivo. Invierte tu tiempo en actuar y verás como los resultados acaban llegando.