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domingo, 27 de junio de 2010

EL CARÁCTER

La semana pasada finalizaron las clases en la mayoría de los colegios españoles. Mis dos hijos mayores finalizaron con gran éxito sus correspondientes cursos, así que lo celebramos como corresponde. Mi mujer y yo estamos encantados y les damos nuestra más sincera ENHORABUENA por los éxitos cosechados. Ahora toca disfrutar de las vacaciones, de sobra merecidas…


Ha sido un curso “operativamente” complicado, ya que han ido a dos colegios diferentes. Agradezco de todo corazón a mis vecinos, que han llevado por las mañanas en no pocas ocasiones a mi hijo mayor cuando yo no podía; gracias a ellos, este año lo hemos podido llevar con cierta normalidad… Gracias a Dios la cosa cambiará el año que viene, ya que han admitido también a mi hija. Hablando con un amigo sobre este tema, me preguntó por qué hemos estado un año con tanto sacrificio por un colegio, y mi respuesta fue bien sencilla: “porque, además de enseñar, imprime carácter a los alumnos”.

Según Amitai Etzioni, el carácter es el músculo psicológico que requiere la conducta moral, y en opinión del filósofo John Dewey, la educación moral es más poderosa cuando las lecciones se enseñan entremezcladas con el curso real de los acontecimientos, no cuando se imparten en forma de lecciones abstractas. Los elementos fundamentales del carácter son:

- La autodisciplina, que se basa en el autocontrol. Qué importante es hoy en día el autocontrol, sobre todo en estos momentos donde lo material prima sobre lo espiritual en muchos ámbitos…

- La capacidad de motivarse y guiarse a uno mismo, ya sea para levantarse temprano para ir a jugar al fútbol al colegio, terminar los deberes, hacer un trabajo, comer de manera moderada, etc.

- La capacidad de demorar la gratificación y de controlar y canalizar los impulsos. No es bueno estar dando premios constantemente, éstos deben venir en forma de “premio final” por la consecución de un objetivo global.

Hablando sobre la educación del carácter, Thomas Lickona dijo que “para actuar correctamente con los demás debemos ser capaces de dominarnos a nosotros mismos. Así, la emoción permanecerá bajo el control de la razón”. Si somos capaces de pensar exclusivamente en nosotros mismos y de ver las cosas desde el punto de vista de los demás, estaremos en disposición de escuchar y aceptar las diferencias con otras personas y crecer en tolerancia, aspectos fundamentales en una sociedad cada vez más plural, en la que el respeto mutuo debe ser el pilar fundamental.

Pues bien, como decía antes, el colegio de mis hijos cultiva el carácter, enseñando la autodisciplina y la empatía, haciendo posible un auténtico compromiso con los valores cívicos y morales. Para ello, no basta con adoctrinar a los niños sobre los valores, sino que les enseña a ponerlos en práctica. Solamente así, pasarán a formar parte de su carácter y solamente así, cuando crezcan y entren a trabajar en las empresas, tendrán un terreno ganado que muchos necesitarán comenzar… En muchos casos será demasiado tarde.

sábado, 23 de enero de 2010

AUTOCONTROL

Aristóteles dijo: “Cualquiera puede ponerse furioso… eso es fácil. Pero estar furioso con la persona correcta, en la intensidad correcta, en el momento correcto, por el motivo correcto, y de la forma correcta…eso no es fácil”. Thomas Lickona, en su libro Educating for Character, afirma que "para actuar correctamente con los demás debemos comenzar dominándonos a nosotros mismos. Así, la emoción permanecerá bajo el control de la razón".

En el mundo de los negocios el autocontrol no es menos importante que otras cualidades, sobre todo en el caso de los directivos, ya que cuando más alto se asciende en una organización mayor es el deber de mostrar autocontrol. Todas las acciones de un líder son observadas con lupa: una cara de preocupación puede poner en jaque a todo un departamento, una muestra de nerviosismo se transmite como la pólvora, etc. Entonces, un líder que no practica el autocontrol estará trasmitiendo sin cesar realidades que pueden no ser ciertas pero que producen un efecto muy dañino en una organización.

El autocontrol exige una disciplina férrea que necesita un esmero especial. Si alguien no es capaz de controlarse a sí mismo, ¿será capaz de controlar a los demás?¿Será capaz de controlar determinadas situaciones? Hay momentos en nuestra vida profesional en los que hay que cerrar acuerdos en unos pocos minutos o en los que hay que tomar decisiones en un entorno de presión: en estos momentos es cuando hay que mostrar más serenidad frente aquellos que reaccionan exageradamente, pues es aquí cuando se forja la reputación de cada uno de nosotros.



Mirando a una persona podemos apreciar determinados elementos que muestran su forma de pensar y la entereza de su espíritu: entre estos elementos están la apariencia personal, la forma de expresarse, los modales, el comportamiento, la visión de las cosas, la templanza... Un líder debe actuar considerando los sentimientos de los demás, y para ello debe ser capaz de controlar sus propios sentimientos.

Uno de los sentimientos más difíciles de controlar es el enojo (también conocido como "cabreo monumental"), pues se trata de un arma de doble filo: hay momentos en los que un directivo debe enojarse cuando él o su equipo no están siendo eficaces, pero en ese momento debe tener completo control sobre sí mismo y separar los problemas de las personas: debe ser duro con el problema y blando con las personas. Actualmente existen muy pocos ejecutivos emocionalmente capaces de manejar estas situaciones.

Por otro lado, la pasión y el entusiasmo son características intrínsecas de los líderes empresariales, pero si estos sentimientos no están bajo control podrían convertirse en peligrosos y difíciles de manejar. El mejor caballo de carreras no será capaz de ganar si no ha sido enseñado a trabajar y dirigir sus esfuerzos en una sola dirección: controlar perfectamente sus fuerzas para acelerar en el momento adecuado y llegar el primero a la meta.

Para terminar, quiero hacer una reflexión sobre el autocontrol: el autocontrol indica el dominio que una persona puede tener de sus reacciones, sentimientos e impulsos a través de una determinación voluntaria para poder hacerlos surgir o crecer, mantener o someter según su libre decisión.
Más brevemente, "Autocontrol" indica la capacidad de gestión eficiente del futuro. Pero esta capacidad no surge naturalmente, sino hay que trabajarla. Es una forma de afrontar riesgos sin sentir temor; el temor es el verdadero limitador del autocontrol. Así pues, ¡seamos valientes!